Publicado el 05/03/2010
Por Escenarios Alternativos
El kirchnerismo acelera el conflicto. Los tres pilares de su poder están debilitados. Sin embargo, actúa como si nada pasara. El peligro de entrar en el juego de polarización y destrucción del sistema político que propone el matrimonio presidencial.
Siguiendo la lógica del discurso de apertura de sesiones ordinarias pronunciado por la presidente Cristina F. de Kirchner, según el cual su gestión arrancaría en el año 2003, podemos decir que ese tiempo no ha transcurrido sin que se haya producido un fuerte desgaste en los resortes del poder kirchnerista. El trípode sobre el que se asienta ese poder es, como reza el canto popular, la salud (política), el dinero (público) y el amor (humor social). Del lastimoso estado actual de esos tres pilares, tenemos que: o el kirchnerismo piensa recomponerlos, o cambiará su estrategia de poder, o irá hacia un hermetismo caprichoso y autodestructivo.
El propio acto de inauguración y el discurso que lo adornó, dan la pauta de que la estrategia será la misma hasta el último día de mandato: tener la iniciativa aunque haya que forzar las instituciones y no reconocer jamás un error, o retroceder. Por caso, no hubo alusiones a la nueva composición de la Cámara, ni pedido a que –dada la nueva correlación de fuerzas- el Legislativo colabore con su gestión de gobierno. Por el contrario, hubo soberbia, canto de la macha peronista (completa) y la referencia a una serie de datos económicos y sociales que pertenecen al país que el peronismo gobernante presenta como “real”, en contraposición a un país “virtual” que coincide con todo aquello que se les critica o no les gusta.
Si el 1 de marzo alguien esperaba un gesto de diálogo, tal como enviar una ley para disponer de las reservas del BCRA para el pago de deuda pública, quedó rápidamente desilusionado. Al ninguneo de los legisladores le siguió la arremetida contra el Poder Judicial; los medios “enemigos” y la infaltable apelación al nacionalismo, bajo el pretexto de Malvinas. El mensaje fue claro y contundente: gobernaremos a pesar del Congreso; de la escasez de recursos y de la desastrosa imagen pública - que sus modos políticos agigantan. Esta será, hasta el último día, la estrategia de retirada de un Ejecutivo débil y acorralado por su propia incapacidad de diálogo y de búsqueda de consensos.
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viernes, 5 de marzo de 2010
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